La organización de la Real Universidad

Los empleados universitarios

El secretario

Se le elegía en el Claustro Pleno, y para ocupar tal cargo se requería ser: persona secular, mayor de veinticuatro años de edad, de limpia extracción, de probidad y buena reputación. Podría ser elegido cualquier doctor o licenciado que no fuera catedrático.

Sus funciones y obligaciones eran: autorizar cualesquiera providencia, determinación o acuerdo en que actuaren el rector, el cancelario o el Claustro, fuere Mayor o Menor, tanto en lo gubernativo como en lo económico, en lo literario y en lo contencioso, al igual que en los ejercicios literarios, exámenes de grados y demás actos públicos que se tuvieren en la Universidad; asistir personalmente a todas las citadas funciones y dar fe de ellas, levantando constancia en los libros de asiento; registrar las probanzas de los cursos ganados por los estudiantes, y los asientos de las matrículas; integrar los expedientes del otorgamiento de los grados mayores; entregar los títulos a los graduados y cobrar los distintos aranceles. En el cuadro 7 se pueden ver los secretarios de la Universidad.


Cuadro 7. Los secretarios de la universidad
Secretarios Periodo (s)
Rafael Riestra 1792-1798
Santiago Alcocer 1798-1816
José María Arenas 1816-1819
Santiago Alcocer 1819-1826
Antonio Pacheco 1834
José María Portugal 1834
Antonio Pacheco 1834-1836
Antonio Alcocer 1837-1855


 

Los bedeles

Fueron dos empleados nombrados por el Claustro Pleno, y que para ocupar el cargo se requería por lo menos saber leer y escribir, y estaban obligados a asistir a todos los actos y ceremonias de la Universidad, portando sus mazas.

Se turnaban por semana para que uno de ellos estuviera de forma permanente durante todas las clases dentro de las escuelas, y dispuesto a acompañar al rector portando su maza al hombro. En tanto el otro bedel llevaba cuantos oficios fueran necesarios, tales como citatorios a los doctores para las sesiones de los Claustros, a exámenes para licenciamientos y actos de doctoramientos. El bedel más antiguo debía cuidar la seguridad del edificio universitario en horas incompetentes y echar a los estudiantes cuando no había lecciones; ambos debían vigilar que los estudiantes no llevaran armas dentro del recinto universitario, y dar aviso al rector de la transgresión para que se las quitara. El bedel en turno vigilaría que los catedráticos asistieran y dieran la clase de toda la hora, llevando el registro para efectos de los descuentos del caso; avisaban la víspera de las fiestas y asuetos que marcaba el calendario escolar; publicaban las conclusiones de borlas, quodlibetos y repeticiones, y supervisaban el aseo de los generales –aulas y la librería-biblioteca–.

El maestro de ceremonias

El Claustro Pleno entre los doctores y licenciados de la Universidad elegía al maestro de ceremonias, el cual podría ser incluso el mismo secretario. Era reconocido como el “ordenador del exterior”, y disponía del mobiliario en todos los actos, fiestas y exámenes de licenciados. Portaba una vara alta con las armas universitarias.

El bibliotecario

Se nombraba y removía por el Claustro Pleno; se encargaba de la custodia, limpieza y cuidado de la librería, la cual debería abrir puntualmente y permanecer en servicio durante las horas lectivas.

El capellán

Se le elegía en votación en Claustro Pleno para que vigilara el cumplimiento de las obras pías establecidas en el Templo de Santo Tomás y los servicios religiosos del mismo. Estaba obligado a asistir revestido de sotana y sobrepelliz a todas las funciones universitarias.