Biografías por órden alfabético

Coronado Organista, Saturnino


Nació en Guadalajara, Jalisco, el 19 de febrero de 1892. Clemente Coronado, dedicado a la elaboración de rebozos, y la señora Santos Organista Pérez, fueron sus padres.

En la Escuela de Jurisprudencia de Guadalajara cursó sus estudios profesionales, y en 1916 recibió su título de abogado.

Ejerció su profesión y se desempeñó prácticamente en todos los cargos públicos de su estado natal. Del 8 de diciembre de 1923 al 14 de enero de 1924 fue secretario general del gobierno del estado de Jalisco.

Del 4 de julio al 14 de septiembre de 1931 fue rector de la Universidad de Guadalajara. Más tarde fue vicealcalde de Guadalajara y presidente de la Comisión Estatal Electoral; además de gobernador del estado de Jalisco, con carácter de interino, del 17 al 28 de febrero de 1947.

En la Facultad de Derecho de la Universidad de Guadalajara fue nombrado catedrático de Teoría General del Estado el 1° de septiembre de 1947, y de Derecho Administrativo segundo curso, el 24 de octubre del citado año.

En 1949 fue electo diputado al Congreso de la Unión por el primer distrito electoral de Jalisco; de 1952 a 1958 fue senador suplente; de 1959 a 1964 ocupó la presidencia de la Junta General de Planeación y Urbanización; de 1965 a 1968 fue diputado local; de 1969 a 1971 fue director del Instituto Jalisciense de Asistencia Social, y por varios años se desempeñó como tesorero del Comité Estatal del Partido Revolucionario Institucional.

En 1973 participó en la Primera Jornada de Ideología Universitaria, su intervención se publicó en la memoria del evento.

Fue miembro del Colegio de Abogados de Jalisco, el cual en 1984 le rindió un homenaje, reconociéndolo como el decano de los abogados jaliscienses. Pasó sus últimos años prácticamente retirado de toda actividad pública, aunque se le veía asistir asiduamente a los informes de los gobernadores del estado.

Falleció en Guadalajara el 4 de enero de 1992, y tras recibir el homenaje póstumo en el Palacio de Gobierno del Estado, fue inhumado en el Panteón de Mezquitán.

Juicios y testimonios

Emmanuel Carballo: “Don Saturnino como le llamaba respetuosamente mamá, era abogado y político del sistema, muy apreciado por su sentido de la justicia en la Guadalajara de mi niñez. Además de los asuntos que le dejaban prestigio y dinero, atendía los negocios de viudas y personas más o menos desamparadas a las que con sus consejos levantaba el ánimo y les permitía seguir enfrentándose a sus vidas grises y afligidas [...] Don Saturnino era alarmantemente delgado y su voz tenía sonoridades metálicas [...]”.