Los primeros universitarios

Cumplido y Rodríguez, Juan Nepomuceno

Nació en Guadalajara, capital de la Intendencia del mismo nombre, el 16 de octubre de 1793. Fueron sus padres los señores Mateo Mariano Cumplido y María Rafaela Rodríguez.

En el Seminario Conciliar estudió Latín y por su aplicación se le encomendó el cuidado y la dirección de sus compañeros, obteniendo calificación suprema; realizó el curso de Artes; al término del primer año presentó un acto de Lógica y Metafísica; al concluir el segundo año fue electo presidente de academias y sustentó un acto de Física; luego cursó la cátedra de Filosofía Moral, en la cual obtuvo la máxima calificación y la posición supra locum in recto.

En la Real Universidad de Guadalajara, el 25 de junio de 1810, su hermano el doctor Domingo le confirió el grado menor de bachiller en Artes. De acuerdo con los registros disponibles, el 17 de julio de 1811 probó haber ganado el primer curso de Cánones, tras haber asistido a las cátedras de Jurisprudencia; el 18 de octubre se matriculó al segundo; el 4 y 8 de julio de 1812 probó haber ganado el segundo y tercer curso de Leyes; el 18 de octubre de 1813 se matriculó al cuarto curso de Cánones, el cual probó haber ganado el 29 de junio de 1814; para el 9 de mayo de 1815, probó haber ganado su primer curso de Leyes Civiles; y el 3 de febrero de 1816, probó haber ganado su segundo y último curso de Leyes.

El 4 y 18 de diciembre de 1814 recibió los grados mayores de Filosofía; y el 12 de julio y el 16 de agosto de 1818 recibió los grados mayores de licenciado y doctor en Cánones, respectivamente.

En cuanto a sus labores docentes: presidió las cátedras de Gramática en el Seminario y como colegial del mismo pronunció en la Universidad la oración panegírica de santo Tomás de Aquino. También impartió las cátedras universitarias de Prima de Cánones y de Instituta, en calidad de sustituto; fue consiliario por la Facultad de Filosofía, y arguyó en actos públicos y de grados.

El 23 de agosto de 1819 fue recibido en el Ilustre Cuerpo de Abogados de Guadalajara, luego de haber acreditado su práctica en Leyes y Cánones, durante cuatro años.

Al consumarse la independencia de México se dedicó al ejercicio de la política, afiliándose al partido federalista y como miembro de la masonería yorkina.

En 1822 fue electo diputado al Congreso Nacional Constituyente, e integró la Comisión de Agricultura; de 1823 a 1824 fue diputado al Congreso Constituyente del Estado de Jalisco y se desempeñó en las comisiones de Constitución, Legislación y Justicia, de Instrucción Pública y de Libertad de Prensa.

Del 14 de octubre de 1824 al 23 de enero de 1825 fungió como vicegobernador del estado de Jalisco encargado del despacho, y le correspondió promulgar la primera Constitución Política de Jalisco.

En 1826 se integró al Congreso Federal, y al fallecer el gobernador constitucional Prisciliano Sánchez nuevamente ejerció el Ejecutivo estatal, del 18 de enero de 1827 al 22 de septiembre de 1828. Durante este periodo, el 1° de febrero de 1827 presentó la “Memoria sobre el estado actual de la administración pública del Estado de Jalisco. Leída por el C. Vicegobernador del mismo ante la honorable Asamblea Legislativa en la apertura de sesiones”. El 14 de febrero de 1827 inauguró el Instituto de Ciencias; y el 1° de septiembre de 1828 presentó al Congreso el “Informe sobre el estado actual de la administración pública del Estado de Jalisco”.

Durante 1829 se opuso a la gestión del gobernador Ignacio Cañedo, y reunió un Congreso que lo eligió gobernador constitucional del estado, cargo que ejerció del 15 de marzo al 29 de julio de 1830, pero el Congreso Federal desaprobó su proceder y le regresó la gubernatura a Ignacio Cañedo.

De 1831 a 1832 fue nuevamente diputado al Congreso del Estado de Jalisco, además de presidirlo, y en 1834 fue electo diputado federal.

Nuevamente fue gobernador del estado de Jalisco del 23 de abril al 11 de agosto de 1834; afrontó las protestas del clero tapatío, afectado por las reformas emprendidas por el presidente Valentín Gómez Farías, y durante el régimen centralista se marginó de la actividad política.

En 1834 fue miembro de la Junta Departamental de Jalisco. El movimiento federalista lo llevó de nuevo al gobierno del estado, por el breve periodo del 21 de mayo al 6 de junio de 1846, y fue sustituido por José María Yáñez. El presidente Mariano Paredes Arrillaga intentó someter a los federalistas por la fuerza, pero éstos se lanzaron a la contraofensiva y en todo el país se restableció el sistema federal.

En consecuencia, Cumplido recuperó la gubernatura del estado, la cual ejerció del 15 de agosto al 23 de noviembre del mismo 1846. Lo más notable de su gestión fue la dramática situación que se vivió en el país por la invasión norteamericana. El 6 de octubre, desde las páginas de El Republicano Jalisciense, escribió a sus conciudadanos:

Ya sabéis que nuestra patria está circundada de los avances más brutales con que puede atreverse la tiranía de una nación que blasona de libertad y civilizada, como si a estas virtudes fuese consiguiente la injusticia de arrebatar los territorios de un país amigo. Os hablo de los norteamericanos que sin moralidad y título usurpan nuestros campos y nuestras ciudades [...]”1

El 19 de diciembre del mencionado año de 1846, el Congreso del Estado lo declaró benemérito de Jalisco. En 1851 fue electo senador, y fungió como vicepresidente y presidente de la Cámara.

Falleció en Guadalajara el 30 de agosto de 1851. Y sobre el lugar de su inhumación, escribe Ramiro Villaseñor:

En 1970, hice una investigación en el Panteón de Belén. No encontré la tumba de Juan Nepomuceno, en cambio sí está en el sarcófago central la de su hermano Domingo, la placa y restos desaparecidos recientemente. Creo que se enterró sigilosamente por sus ideas liberales, como precaución de no ser profanada su tumba como la de Prisciliano Sánchez. No creo que esté enterrado en otro sitio.2

Una calle de Guadalajara lleva su nombre.


Referencias
  1. José María Murià et al. Historia de Jalisco, tomo iii, Guadalajara, Unidad Editorial del Gobierno del Estado de Jalisco, 1982, p. 66. ↩︎

  2. Ramiro Villaseñor y Villaseñor, Las calles históricas de Guadalajara, Guadalajara, Unidad Editorial del Gobierno del Estado de Jalisco, 1986, tomo i, p. 374. ↩︎