La organización de la Real Universidad

Del gobierno y de la administración

Del patronazgo

La Universidad fue encomendada al patronazgo celestial de la Virgen María en su misterio de la Inmaculada Concepción, a la cual habría de rendirse juramento de defensa en la recepción o incorporación de los grados universitarios.

Los patronos celestiales menores fueron: san Juan Nepomuceno, originario de Bohemia, canónigo de la Catedral de Praga y martirizado por el rey Wenceslao IV por negarse a revelar las confesiones de la reina Juana; era muy venerado por los canónigos de la Catedral y en general por toda la población novogalica. Santo Tomás de Aquino, napolitano, autor de célebres tratados de Teología Escolástica y titular del Templo de la Universidad. Y san Luis Gonzaga, originario de Castellón, joven marqués que renunció a su título nobiliario para ingresar a la Compañía de Jesús, proclamado por el papa Benedicto XIII como modelo de la juventud.

El patronazgo terrenal se depositaba en la persona del rey de España, quien para hacerlo efectivo lo delegaba al presidente de la Real Audiencia de Guadalajara, en su calidad de vicepatrono real. Ya en la práctica sus atribuciones eran meramente protocolarias y se limitaban a la vigilancia del buen funcionamiento de la Universidad, aunque esto según las circunstancias políticas que se fueran presentando.

De los órganos de gobierno

El gobierno universitario se ejercía en forma colegiada y con carácter deliberativo por medio del Claustro Mayor o de Doctores y del Claustro Menor o de Consiliarios. Y en forma individual y con carácter ejecutivo, por medio del rector y del cancelario, auxiliados por los oficiales de la Universidad, tales como el secretario, el síndico-tesorero, el capellán y el maestro de ceremonias.

Del Claustro Mayor o de los Doctores

Fue el máximo órgano de gobierno de la Universidad, y su expresión corporativa visible. En él se trataban las cuestiones políticas y académicas más relevantes, se decidía quiénes habrían de ser nombrados oficiales y empleados de la universidad, y vigilaba el patrimonio universitario. Sesionaba siempre con carácter deliberativo, observaba la más amplia libertad de sus miembros y adoptaba sus decisiones mediante votaciones.

Se integraba por los doctores, licenciados y maestros de todas las facultades, graduados o incorporados a la Universidad y bajo la presidencia del rector, o en su defecto por el cancelario, o el doctor con mayor antigüedad.

Las sesiones se celebraban en su sala especial y a puerta cerrada, con la sola asistencia de sus miembros y el secretario, quien habría de levantar el acta respectiva. Mientras, el bedel en turno aguardaba tras la puerta, franqueando la entrada a los que llegasen tarde, o presto a ir a llamar a quien se le requiriese.

Habrían de celebrarse seis sesiones anuales con carácter de ordinarias, y para que tuviera el rango de Claustro Pleno deberían de concurrir por lo menos diez doctores. Era obligatorio convocar el Claustro Pleno cuando el asunto a resolver fuera de extrema gravedad, o si en la sesión ordinaria del Claustro precedente se hubieran presentado serias discrepancias.

Del Claustro Menor o de los Consiliarios

Fue un órgano del gobierno universitario, cuyas atribuciones básicas eran: la elección del rector; convocar a los concursos de oposición para la provisión de las cátedras; declarar a los legítimos opositores de las mismas; y aprobar las licencias y jubilaciones de los catedráticos.

Tras la elección bianual del rector se integraba de la siguiente forma: dos catedráticos de la Facultad de Teología, dos catedráticos de la Facultad de Sagrados Cánones, un catedrático de la Facultad de Leyes, un catedrático de la Facultad de Medicina y uno más de la Facultad de Artes o Filosofía. La presidencia también correspondía al rector.

Si exceptuamos las sesiones bianuales para la elección del rector, y dada la naturaleza inmediata de los asuntos que habría de resolver, el Claustro Menor se convocaba cuantas veces era necesaria su intervención.

Al analizar la integración de los órganos colegiados del gobierno universitario, y ante la ya citada aseveración de José Montes de Oca de que la Real Universidad era una universitas magistrorum et scholarium –y considerando que el Claustro de Consiliarios de la Universidad de Salamanca estaba integrado por dos representantes estudiantiles de cada una de las cuatro naciones,1 y cuya principal función también era la elección del rector–, más bien debemos concluir que la Real Universidad de Guadalajara fue una universitas magistrorum.

Del rector de la universidad

En el cuadro 5 se pueden apreciar en orden los rectores de la universidad y sus periodos hasta 1861.


Cuadro 5. Rectores de la Universidad de Guadalajara (1792-1861)
Rector Periodo (s)
1 José María Gómez y Villaseñor 1792-1805
2 Manuel Esteban Gutiérrez de Hermosillo y Placencia 1805-1807
3 Juan José Moreno y Pizano 1807
4 Juan José María Sánchez Leñero y Marín 1807-1811
5 Toribio González y Ramírez 1811-1813
6 José María Hidalgo y Badillo 1813-1815
7 José Simeón de Uría y Berrueco 1815-1817
8 José Ángel de la Sierra y Gómez 1817-1819
9 José Miguel Gordoa y Barrios 1819-1821
10 Diego Aranda y Carpinteiro 1821-1823
11 José Rafael Murguía y Figueroa 1823-1825
12 José Cesáreo de la Rosa y García 1825-1826
1834-1835
13 Pedro Antonio Ocampo y Partida 1835-1839
14 Juan Nepomuceno Camacho y Guzmán 1839-1841
15 Francisco Espinosa y Dávalos 1841-1843
16 José Manuel Ramírez y Ruiz 1843-1845
17 Fernando Díaz García 1845-1851
18 José María Nieto del Portillo 1851-1855
19 Casiano Espinosa y Dávalos 1859
20 Juan Nepomuceno Camarena y Zepeda 1859-1861


 

Para ser electo rector se requería: tener el grado de doctor en algunas de las Facultades de Teología, Cánones o Leyes; haberse graduado en la Real Universidad de Guadalajara o haber incorporado su grado académico a ella; ser mayor de treinta años; no ser catedrático en servicio o jubilado como tal; y no ser miembro de alguna orden religiosa ni casado.

Se prohibía la reelección inmediata, pero “en casos de evidente utilidad” para la institución y con la dispensa del vicepatrono real, se podía acceder a ella. Se prohibía además la elección para este cargo a los ministros de la Real Audiencia, invocándose la resolución respectiva para los de la Real Audiencia de Guatemala, de acuerdo con la real cédula del 13 de agosto de 1810.

El proceso de elección del rector iniciaba el 6 de noviembre de cada dos años, con la celebración de los tres escrutinios previos, y culminaba con la votación secreta el 10 del citado mes de noviembre, víspera de la fiesta de san Martín de Tours, y como ya quedó antes señalado, era una atribución del Claustro de Consiliarios.

Las facultades y obligaciones del rector eran: presidir a todos los doctores universitarios; ser la autoridad dentro de todas las escuelas para hacer cumplir los estatutos; corregir y multar a los doctores y ministros universitarios que en los claustros, actos públicos y funciones en algo se excedieran o faltaran; cuidar el rigor de los estudios, de la buena conducta y aplicación de los estudiantes, corrigiendo, castigando y multando a los infractores de las constituciones; inspeccionar el desarrollo de las cátedras, visitándolas acompañado del decano de la Facultad y del secretario para informarse si las lecturas iban de acuerdo con los programas vigentes, si duraban una hora y si los catedráticos cumplían con llevar el registro de las asistencias y aprovechamiento de los estudiantes, y en caso de transgresiones, aplicar las sanciones debidas; revisar dos veces al año el archivo universitario, vigilando que estuvieran ordenados y actualizados sus registros; convocar mediante edicto a los estudiantes que pretendieran ingresar a la Universidad; tomar cuentas a su antecesor y llevarlas al Claustro Pleno; convocar los claustros; asistir y autorizar todos los actos públicos y secretos que se hicieran en las escuelas, igualmente a las fiestas de la Universidad y funerales de los doctores y el secretario, a los actos de repetición y demás de grados mayores, y en Claustro de Consiliarios declarar vacantes las cátedras, mandar fijar los edictos convocatorios para las oposiciones y provisión de las mismas.

Del cancelario

Con base en la información mencionada en las actas de las sesiones de Claustros de la Universidad de Gaudalajara y con los datos de José Eucario López, en el cuadro 6 se presentan los cancelarios de la Universidad (1792-1861).


Cuadro 6. Los cancelarios de la Universidad de Guadalajara (1792-1861)
Periodo Cancelario Avatares
1 1792-1799 Manuel Esteban Gutiérrez de Hermosillo y Placencia Canónigo maestrescuelas de la Catedral de Guadalajara de 1790 a 1799.
2 1799-1805 Juan José Moreno y Pizano Canónigo maestrescuelas de 1799 a 1805.
3 1805-1816 José María Gómez y Villaseñor Al momento de ascender a canónigo maestrescuelas era el rector de la Real Universidad, en consecuencia renunció a la rectoría, para convertirse en cancelario. En tanto desempeñaba dicho oficio universitario fue electo obispo de Valladolid –hoy Morelia–, pero no tomó posesión por su fallecimiento.
4 1816-1820 Juan José Moreno y Pizano Ya en plena guerra de independencia, el rey Fernando VII, a quien en virtud del Regio Patronato Indiano le correspondía designar todas las dignidades catedralicias, por muy diversas circunstancias dejó de hacerlo, por lo que al fallecer el maestrescuelas Gómez y Villaseñor quedó vacante el oficio de cancelario. Entonces el Claustro Pleno en conformidad con las constituciones eligió a los vicecancelarios, sujetos a confirmación del presidente de la Real Audiencia de Guadalajara.
5 1820-1826 José Ángel de la Sierra y Gómez Vicecancelario.
6 1834-1835 José María Hidalgo y Badillo Vicecancelario.
7 1835-1837 José Rafael Murguía y Figueroa Vicecancelario interino, para sustituir la ausencia del doctor José María Hidalgo.
8 1837-1841 José Francisco Arroyo y Villagómez Canónigo maestrescuelas de la Catedral de Guadalajara de 1837 a 1841, por lo que se convirtió en el primer cancelario de la época del México independiente. Dejó de serlo al ascender a chantre.
9 1841- 1845 Ignacio García Castellanos Canónigo maestrescuelas de 1841 a 1845. Dejó de serlo al ascender a chantre.
10 1845-1848 Pedro Espinosa y Dávalos Canónigo maestrescuelas de 1845 a 1848. Dejó de serlo al ascender a arcediano.
11 1848-1849 José Domingo Cumplido y Rodríguez Canónigo maestrescuelas de 1848 a 1849, en este último año dejó de serlo para ascender a chantre.
12 1849 José María Nieto del Portillo Canónigo maestrescuelas del 18 de enero al 24 de mayo de 1849, dejó de serlo al ascender a chantre.
13 1849-1854 Francisco Espinosa y Dávalos Canónigo maestrescuelas de 1849 a 1854. Al ascender a chantre dejó de ser cancelario.
14 1854-1855 Pedro Barajas y Moreno Canónigo maestrescuelas de 1854 a 1855, dejó de serlo al ser designado primer obispo de San Luis Potosí.
15 1855 Juan Nepomuceno Camacho y Guzmán Canónigo maestrescuelas de 1855 a 1859. Sin embargo sólo fue cancelario en 1855, al suprimirse la Universidad en ese año.
16 1859-1861 Ignacio Mateo Guerra y Alba Canónigo maestrescuelas de 1859 a 1864. Fue el último cancelario de la Universidad, al clausurarse en 1861.


 

Este oficio era concurrente con la dignidad de canónigo maestrescuelas del Cabildo de la Catedral, por lo que bastaba con presentar ante el Claustro Pleno el testimonio de su posesión de la canonjía catedralicia para quedar investido inmediatamente como tal.

Si su grado de doctor no le había sido otorgado por la Real Universidad de Guadalajara, se le incorporaba, y si no lo poseía se le otorgaba sin actos de examen.

Sus funciones eran: recibir las presentaciones de los que pretendieran los grados mayores y practicar las diligencias establecidas por las constituciones para obtenerlos; señalar los días para la celebración de los actos de repetición y de quodlibetos, y para la asignación de puntos en los exámenes de licenciados; asignar la hora para dar los grados; autorizar con su presencia todos los actos de otorgamiento de grados y presidirlos, antecediendo incluso al rector; y ver y examinar los títulos y testimonios de los graduados por otras universidades que pretendieran incorporarlos a la Real Universidad de Guadalajara.

Tradicionalmente en algunas universidades el cancelario era considerado el rival natural del rector, dado que su permanencia en el cargo era más prolongada y era el juez privativo universitario y el representante real y pontificio en el otorgamiento de los grados académicos, de aquí que la constitución xvi de la Real Universidad de Guadalajara dispusiera que él y el rector como cabezas visibles de la Universidad, “guarden entre sí una buena correspondencia para ejemplo de los demás”,2 y que se acompañaran en las celebraciones universitarias más solemnes.

De la administración financiera

La vigilancia y la mejor inversión de los recursos financieros universitarios se les encomendaba a los diputados de Hacienda, y la administración al tesorero síndico, el cual era auxiliado por un contador.

Los diputados de Hacienda eran electos bianualmente en el primer Claustro Pleno, posterior a la elección rectoral, y eran cinco en total, a saber: dos catedráticos de Teología, uno de Cánones, otro de Leyes y el otro de Medicina. Los cuales deberían celebrar, bajo la presidencia del rector, seis sesiones anuales de claustros de Hacienda para cumplir su cometido.

El tesorero síndico era designado por el Claustro Pleno, y sus funciones eran: recaudar los réditos, derechos y pensiones activas del patrimonio universitario; demandar extra o judicialmente por el cobro de los capitales y rentas; pagar los sueldos de los catedráticos y ministros empleados en el servicio universitario; de acuerdo con la Real Cédula del 9 de junio de 1688, sería parte formal en todas las causas de la Universidad que se sigan ante la Real Audiencia; llevar un libro donde registrara el dinero que llegara a su poder, como el monto de las propinas y multas; cuidar el mobiliario de la universidad; ser el depositario de los derechos y propinas, producto del otorgamiento de los grados, y quien habría de repartirlas a los doctores y ministros que les correspondiese, reservando lo correspondiente al arca universitaria.

El contador formularía las cuentas, tarifas, presupuestos y repartimientos de la Universidad; estaba obligado a asistir a todos los repartimientos y pagos a los catedráticos y ministros para hacer los ajustes respectivos.


Referencias
  1. “Una nación en la Universidad de Salamanca, consistía en los estudiantes de las Diócesis de: León, Oviedo, Salamanca, Zamora, Coria, Badajoz y Ciudad Rodrigo; otra eran de las Diócesis de: Santiago de Compostela, Asturias, Orense, Mondoñedo, Tuy y el Reino de Portugal; la tercera eran de las Diócesis de: Toledo, Sevilla, Cartagena, Córdoba, Jaén, Cádiz, Plasencia y Cuenca y la cuarta incluía los estudiantes de las Diócesis de: Burgos, Osma, Singüenza, Palencia, Avila, Calahorra, Segovia, Aragón, Navarra y de cualquier país extranjero”, Addy, op. cit., pp. 6-7. ↩︎

  2. Razo Zaragoza, Crónica de la Real y Literaria…, p. 97. ↩︎