Los primeros universitarios

Sánchez y Castellanos Reza, José Domingo

Nació en la hacienda de Santa Rosa, partido de Monte Escobedo, Zacatecas, el 5 de agosto de 1779. Sus padres fueron los señores Antonio Sánchez Murguía y María Castellanos.

En el Seminario Conciliar de Guadalajara estudió Latín y realizó el Curso de Artes, el cual concluyó en 1798 bajo la conducción del doctor Manuel Cerviño. En la misma institución fue bibliotecario y catedrático de Gramática y Filosofía.

Se matriculó en la Facultad de Derecho de la Real Universidad de Guadalajara, donde recibió el 13 de julio de 1806 el grado de licenciado en Cánones; y el 22 de octubre de 1809, se le confirió la borla doctoral. De la Real Audiencia de Guadalajara, obtuvo el título de abogado.

El 22 de septiembre de 1805 fue ordenado sacerdote por el obispo Juan Cruz Ruiz de Cabañas, a quien auxilió como familiar. Luego se desempeñó como jefe del archivo eclesiástico, notario y gobernador de la Mitra.

El 30 de marzo de 1815 ingresó al Cabildo Eclesiástico como medio racionero; el 20 de abril de 1820 ascendió a racionero; el 27 de mayo de 1831 a canónigo de gracia; el 16 de abril de 1837 a arcediano; y finalmente el 16 de enero de 1841 a deán de la Catedral.

En 1820 pronunció y publicó el “Elogio fúnebre del muy excelso y poderoso señor don Carlos III Rey de España y de las Américas que en sus solemnes exequias, celebradas en la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara pronunció el 15 de enero de 1820”.

Fue electo diputado por Guadalajara a las Cortes de España de 1820-1821, por lo que viajó a Europa. Y al consumarse la independencia, el emperador Agustín I lo condecoró con la Cruz de caballero supernumerario de la Orden de Guadalupe.

En 1825 pronunció y publicó el Elogio fúnebre del Excelentísimo e Ilustrísimo Señor Doctor Don Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo dignísimo obispo de ésta Diócesis que en sus solemnes exequias celebradas en esta Santa Iglesia Catedral pronunció el día 20 de mayo de 1825.

En 1832 el Gobierno del Estado de Jalisco, tomando en consideración sus amplios conocimientos jurídicos y su gran experiencia en los asuntos públicos, en unión a los abogados José Luis Verdía, José Antonio Romero, Crispiniano del Castillo y Jesús Camarena, se le comisionó para redactar el proyecto de código civil, el cual se publicó.

En 1833 fue electo diputado al Congreso del Estado de Jalisco, en 1834 fue miembro de la Junta Departamental; y en 1836 se rehusó a ocupar el Ministerio de Justicia y Negocios Eclesiásticos, que le ofreció el presidente de la república, José Justo Corro.

El 30 de octubre de 1841 publicó la Circular ordenando a los eclesiásticos el juramento de las Bases de Tacubaya adoptadas el 28 de septiembre de 1841, por las cuales al desconocerse la Constitución de “Las Siete Leyes”, se convocaba a un nuevo congreso constituyente.

El 30 de enero de 1843 el papa Gregorio XVI lo preconizó obispo titular de Macra, nombramiento que finalmente no aceptó. En 1844 el gobierno de Jalisco lo nombró catedrático benemérito del Colegio de San Juan Bautista.

Juan Bautista Iguíniz afirma que

fue un escritor elegante y un latinista consumado […] Su pasión predominante fue el estudio, al grado de que ya en su ancianidad recibió lecciones de lengua inglesa del sabio carmelita fray Manuel de San Juan Crisóstomo Nájera, y sus virtudes características fueron la modestia y la caridad, habiendo dejado al Hospicio de pobres heredero de sus bienes, consistentes en fincas, alhajas y numerario por valor de 31,799 pesos y 7 y medio reales.1

El 8 de abril de 1845 falleció en Guadalajara. Sus restos mortales fueron inhumados en el camarín de la Iglesia del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Zapopan.


Referencias
  1. Ibid., p. 285. ↩︎