Biografías por órden alfabético

Degollado Sánchez, Santos


Su nombre fue José Nemesio, pero luego adoptó el de Santos por haber recibido el bautizo en la víspera de la fiesta de Todos los Santos. Nació en Guanajuato, capital de la Intendencia del mismo nombre, el 30 de octubre de 1811.

Fueron sus padres los señores Francisco Degollado y Mariana Sánchez. Su padre fue insurgente, por lo cual el régimen novohispano le confiscó sus bienes, así que dejó en la miseria a la familia. Aún niño quedó huérfano y pasó a vivir a la Ciudad de México con su tío, el sacerdote Francisco Degollado, y en 1826 ambos se establecieron en Cocupao, Michoacán.

Más tarde se casó y radicó en Morelia, donde trabajó como ayudante de escribano y empleado de la haceduría de la Catedral. Cultivó las bellas artes, la música y el estudio de los idiomas.

En 1835 participó con Melchor Ocampo en los enfrentamientos contra los centralistas. En 1836, con el grado de subteniente, intervino en el levantamiento del coronel Antonio Rincón y fue hecho prisionero, no recobró su libertad sino hasta 1839, y luego se unió a las fuerzas de Gordiano Guzmán.

Al triunfar el federalismo, en 1846 se le nombró secretario de la Junta Subdirectora de Estudios en Michoacán, y presidente de la Junta Directiva de Fomento de Artesanos. El 17 de enero de 1847 el gobernador del estado Melchor Ocampo lo nombró secretario del Colegio de San Nicolás; al renunciar Ocampo a la gubernatura de Michoacán, el 13 de marzo de 1848, Degollado la ocupó interinamente y con la reinstalación del centralismo fue desterrado y confinado en Jalapa.

En 1854 se unió al levantamiento militar que promovió el Plan de Ayutla, atacó sin éxito Morelia, en 1855 no logró vencer a los santanistas ni en Zapotlán el Grande ni en Guadalajara; el 20 de abril los venció en Puruándiro y en La Piedad, pero el 28 de mayo lo derrotaron en Tizayuca. Una vez repuesto, el 20 de julio tomó Zapotlán el Grande y el 22 de agosto Guadalajara.

Fue designado gobernador y comandante militar del Departamento de Jalisco, fungiendo como tal del 1° de septiembre de 1855 al 4 de enero de 1856, y del 6 de febrero al 30 de mayo del citado año de 1856. Entre sus acciones de gobierno inició la construcción del Teatro Alarcón, que actualmente lleva su nombre.

El 15 de septiembre de 1855 decretó la segunda clausura de la Universidad Nacional de Guadalajara y restableció el Instituto de Ciencias de Jalisco.

Se le eligió diputado por Michoacán al Congreso Nacional Constituyente de 1856-1857.

Su actuación durante la Guerra de Reforma fue muy relevante, por la nobleza de sus sentimientos se le llamó “El Santo de la Reforma” y por algunas de sus acciones militares se le tildó de “El Héroe de las derrotas”.

El 27 de marzo de 1858 el presidente de la república Benito Juárez lo designó ministro de Guerra y general en jefe del Ejército Federal. El 26 de diciembre perdió la batalla de San Joaquín cerca de Colima y se retiró a Morelia.

El 11 de abril de 1859, el general Leonardo Márquez lo derrotó en Tacubaya y rápidamente reapareció en Colima para organizar la tropa que dejó al mando de Pedro Ogazón, mientras él partía a Veracruz para unirse al presidente Benito Juárez, y colaborar en la elaboración de las Leyes de Reforma.

Fue muy criticado entre los liberales por haber ordenado la liberación del obispo de Guadalajara Pedro Espinosa. Además enfrentó la insubordinación del guerrillero Antonio Rojas, quien ejecutó al general José María Blancarte, a pesar de estar amparado bajo las garantías otorgadas por un convenio militar, por lo que Degollado lo declaró fuera de la ley, a lo que comentó el guerrillero: “¡Ah! que don Santitos tan inocente, pos cuándo yo he estado dentro de la ley”.1

De enero a marzo de 1860 fue secretario de Relaciones Exteriores, luego desempeñó nuevamente la jefatura del Ejército Liberal. En septiembre presentó un plan de pacificación que le valió la condena y destitución de su cargo, por lo que se le degradó a simple acompañante de la brigada del general Berriozábal.

En diciembre fue hecho prisionero en Toluca por el general Miguel Miramón, salvándolo de la ejecución Isidro Reyes. Al triunfo de los liberales, el general Jesús González Ortega vencedor de Calpulalpan, lo honró considerándolo como un gran liberal.

En junio de 1861, al conocer la noticia de la ejecución de Melchor Ocampo, solicitó perseguir a los asesinos y se lanzó contra la fuerzas de los generales Félix Zuloaga y Leonardo Márquez, pero fue sorprendido y el 16 de junio se le fusiló y mutiló en el Monte de las Cruces. Se le sepultó en Huixquilucan, Estado de México.

El 5 de julio de 1862 sus restos fueron trasladados al Panteón Británico de la Ciudad de México y finalmente, el 15 de junio de 1963, sus restos fueron reinhumados en la Rotonda de los Hombres Ilustres de la Nación.

El Congreso de la Unión dispuso que su nombre se inscribiera en letras doradas en su recinto de sesiones. Y en Jalisco una población, el teatro que él inició y una calle de Guadalajara, se denominan Santos Degollado.

Juicios y testimonios

Luis Pérez Verdía: “Era un completo demócrata de ideas muy progresistas a la vez que profundamente religiosas, de mucho valor, de incansable actividad y de rara abnegación”.


Referencias
  1. José R. Benítez, Como me lo contaron te lo cuento, Guadalajara, Colegio Internacional, tomo i,1984, p. 23. ↩︎