Biografías por órden alfabético

González y González, Luis


Nació en San José de Gracia, Michoacán, el 11 de octubre de 1925 y fue hijo de don Luis González Cárdenas y de doña Josefina, de los mismos apellidos (González Cárdenas).1

En la escuela de su pueblo aprendió sus primeras letras y luego el padre Federico González Cárdenas “constriñó a los señores pudientes para que mandasen a estudiar a sus hijos a colegios de fuera”.2 Así, en 1938 se trasladó a Guadalajara, donde cursó la secundaria y la preparatoria en el Instituto de Ciencias de los jesuitas; durante esos años recibió la influencia y guía en sus lecturas del profesor José Ramírez Flores. En 1943 ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Guadalajara, cuyos estudios abandonó: “Por causas ajenas a su voluntad”.3

De 1946 a 1949 estudió Historia en El Colegio de México en la capital de la república, también realizó estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam, y en 1952 en el Colegio de Francia en París, donde fue discípulo de Ferdinand Braudel y Claude Bataillon. En la Escuela Nacional de Antropología e Historia obtuvo el grado de maestro en Ciencias Históricas en 1956, con la tesis “La tierra y el indio en la República Restaurada”; fue becario del gobierno de la República de Francia y de la Fundación Rockefeller.

Desde 1943 fue profesor de enseñanza media y superior, de 1948 a 1978 fue profesor investigador de El Colegio de México e impartió los cursos de Historia de la Cultura, Historia Moderna de México, Teoría y Método de la Historia y Nociones de Microhistoria, entre otros. Sobre su estilo magisterial Enrique Krauze escribió:

Su primera clase me desconcertó […] Poco a poco fue revelándose, insinuándose casi, la sabiduría de este hombre sencillo y jovial, especie de doctor Johnson mexicano que no sólo ha leído libros sino bibliotecas y que, o lo sabe todo, o sabe donde buscarlo. […] Pero lo mejor de Luis González es Luis González. Charlar con él en un café, en una tertulia, o caminando por las calles de San José o Zamora (las manos atrás, la eterna e inexplicable corbata, el sombrero campirano) es una experiencia que suele tener –lo juro– efectos curativos […]4

En 1967 El Colegio de México le dio un año sabático para realizar una investigación, y entonces decidió ir a San José de Gracia donde

trescientos sesenta y cinco días los pasó hurgando archivos parroquiales y de notarías del rumbo y haciendo a la gente de aquí que recordara las hazañas suyas y de sus padres. Volvió a la vida ranchera en plan inquisitivo, ni ejercitante ni vacacionista. Se puso a leer, escuchar y escribir un mamotreto histórico sobre la reciedumbre que había repudiado seis lustros antes. Armida [de la Vara –su esposa–] limó y puso en letras de moldes mil fárragos de escrituras.5

Y fue así como escribió su célebre y clásico libro Pueblo en vilo o la historia universal de San José de Gracia, obra fundamental de la microhistoria en nuestro país. Por encargo del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México presentó el libro a la junta de profesores, los cuales –continúa Luis González–:

La mayoría tuvo la amabilidad de leer y darme su sentido pésame por haber perdido todo un año de mi vida académica, por haber perpetrado de un modo irresponsable una historia a todas luces sin valor alguno. De la reprimenda colectiva se abstuvieron tres figuras muy respetadas: Antonio Alatorre, José Gaos y Daniel Cosío Villegas. Este último, poder tras el trono, hizo que se publicara enseguida […]6

Pueblo en vilo paulatinamente se convirtió en un éxito editorial: la primera edición fue de 1,000 ejemplares, en los años setenta se reeditó dos veces, la segunda vez con un tiraje de 10,000 ejemplares, y en 1984 la Secretaría de Educación Pública en su serie “Lecturas Mexicanas” incluyó el título con 50,000 libros, y fue traducido al inglés y al francés.

La importancia de Pueblo en vilo fue dar una nueva vida a la microhistoria, y la revaloración de la historia regional.

Su trayectoria profesional continuó: de 1960 a 1964 fue director de la revista Historia Mexicana, de 1963 a 1965 y de 1970 a 1973 fue director del Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México; el 15 de enero de 1979 fundó El Colegio de Michoacán con sede en Zamora, el cual impulsó, organizó y dirigió como presidente hasta mayo de 1985; para 1984 era director del Seminario de Estudios sobre la Revolución Mexicana de El Colegio de México.

Los títulos de sus libros publicados son: La República Restaurada. La vida social de la colección “Historia Moderna de México”, en colaboración con Emma Cosío Villegas y Guadalupe Monroy (1956); El Congreso de Anáhuac (1963); Los presidentes de México ante la Nación (compilación y selección, 1967); el citado Pueblo en vilo. Microhistoria de San José de Gracia (1968); La tierra donde estamos (1971); Invitación a la microhistoria (1973); México, 1880-1930 (fascículo, 1973); México contemporáneo (fascículo, 1973); San José de Gracia. Mexican village in transition (1974); Liberalismo triunfante (1977); Les barriéres de la solitude (1977); Zamora (1978); Los artífices del cardenismo (1979); Sahuayo (1979); Michoacán (1980); Los días del presidente Cárdenas (1981); Nueva invitación a la microhistoria (1982); Michoacán. Lagos azules y fuertes montañas (1982); La querencia (1982); La ronda de las generaciones. Los protagonistas de la reforma y la revolución mexicana (1984); Daniel Cosío Villegas, caballero águila de la revolución (1985); Once ensayos de tema insurgente (1985); Galería de la reforma. Una remembranza y 45 testimonios de Juárez y su México (1986); El oficio de historiador (1988); Todo es historia (1989); y Jerónimo de Mendieta. Vida, pasión y mensaje de un indigenista apocalíptico (1996).

En 1996 El Colegio Nacional y la Editorial Clío publicaron sus Obras Completas en 16 tomos, el último titulado De maestros y colegas; y otros de los títulos fueron La magia de la Nueva España, El siglo de las luchas y Modales de la cultura nacional.

Entre las múltiples publicaciones especializadas y de carácter general, en las cuales colaboró, están: la revista Historia de América, Cahiers D’ Histoire Mondiale, América Indígena, Humanitas, Nexos, Uno más uno, La Jornada, entre otros, y su conferencia “Nueva imagen del amanecer de México” fue publicada por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi en 1994.

Para las enciclopedias Metódica Larousse de México, The New Catholic y Grolier, escribió varias entradas temáticas. También coordinó el volumen X titulado “Realidad presente” de la Historia de México de la Editorial Salvat, y para la Editorial Clío preparó y escribió el texto para el Álbum de México, que fue distribuido masivamente en los hogares mexicanos durante las celebraciones del bicentenario de la independencia en 2010.

Las asociaciones académicas a las que perteneció fueron: la Academia Mexicana de la Historia correspondiente a la Real de Madrid desde 1972, la Real Academia de la Historia correspondiente a la de España desde 1973, la Académie des Sciences, Agriculture, Arts et Belles-Lettres d'Aix, Francia, desde 1974, El Colegio Nacional de México a partir de 1978 y del Consejo de la Crónica de la Ciudad de México desde 1978. También fue copresidente de la Sociedad Mexicana de la Historia en 1953, y se le nombró cronista e historiador de la ciudad de Zamora el 9 de enero de 1983.

En la Universidad de Guadalajara: el 30 de septiembre de 1988 recibió el nombramiento de maestro honorario de la Escuela Preparatoria número 5, a la vez que fue padrino del concurso estudiantil de microhistoria; el 22 de septiembre de 1994 recibió el doctorado honoris causa de la Universidad de Guadalajara; del 27 al 31 de mayo de 1996 ocupó la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar con el tema “La guerra y la paz en la vida de México”; en la Feria Internacional del Libro de 2001 recibió el homenaje de la comunidad universitaria, y en varias ocasiones y en forma muy generosa participó en múltiples coloquios, seminarios y conferencias en las diversas dependencias universitarias.

Los reconocimientos que recibió fueron: el Premio Haring de la American Historical Association en 1971, el Premio Nacional de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía de 1983, las Palmas Académicas de la República de Francia en 1985, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio otorgada por el rey Juan Carlos I de España en 1999, el doctorado honoris causa de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo en 2001 y la medalla Belisario Domínguez del Senado de la República el 23 de octubre de 2003.

En 1994 los Colegios de Jalisco, Michoacán y México se reunieron para celebrar los veinticinco años de la publicación de Pueblo en vilo, y el resultado fue el libro Pueblo en vilo, la fuerza de la costumbre. Homenaje a Luis González y González. En diciembre de 2001 recibió el homenaje de la Facultad de Filosofía y Letras de la unam.

Cuando tenía setenta y seis años, reconoció que se había dispersado mucho en dar conferencias y en prologar libros de historia regional, así que había dejado de escribir por lo que “el próximo año [2002] pienso concentrarme más. Tengo la idea de hacer un libro que se podría llamar Viaje de ida y vuelta o Viaje redondo, que sería sobre lo que he visto a lo largo de mi vida”.7

Pero el 13 de diciembre de 2003 falleció en San José de Gracia. Al día siguiente recibió el homenaje póstumo de la comunidad académica y del gobernador de Michoacán Lázaro Cárdenas Batel, y fue inhumado en el cementerio municipal de su pueblo natal.

El Colegio Nacional celebró la solemne ceremonia luctuosa en su honor en la Ciudad de México, en la cual se develó un retrato al óleo con su figura, y el novelista Fernando del Paso pronunció el discurso “El oficio de historiar y el oficio de vivir”.

Juicios y testimonios

Jean Meyer: “Creo que pocos historiadores han tenido conciencia, como Luis González, de los límites de la historiografía, del análisis histórico. Por eso mismo se ha inventado un estilo personal de escribir que ha tenido muchos imitadores, pero que ha resultado inimitable. ¿Sería mucho atrevimiento sacar de la lectura de las Obras completas la conclusión de que el verdadero historiador, más que científico social, es un escritor, un artista? Posiblemente; mas no cabe duda de que el historiador Luis González es todo un artista”.


José María Murià: “Dudo que haya historiador provinciano de una mínima respetabilidad, sin importar en qué parte de México viva, que no haya leído a Luis González, y estoy seguro que a más de alguno lo orientó y alentó tanto o más que a mí. En mi caso personal, si es que merece tomarse en cuenta, resulta claro que Pueblo en vilo constituyó la base de mi compromiso por estudiar, promover y difundir el conocimiento de la historia de Jalisco hasta dónde me ha sido posible, estando en Jalisco o fuera de él”.


John Womack Jr.: “Como Tolstoi, nos ha enseñado que sólo al entender el pasado en detalle, en partes, en casos sueltos y en plazos eventuales y siempre sorprendentes, podamos esperar a entender el pasado como de hecho lo era para los que lo vivían, y por qué les parecía tanto accidental y misterioso como inevitable y predestinado. Así, no sólo un pueblo sino todo el pueblo en el pasado estaba en vilo ante la próxima actualidad, como nosotros mismos estamos ahora, sin poder saber a dónde nuestras luchas, las ignoradas y las reconocidas, nos vayan a llevar. Pero no por eso dejamos de luchar.

Seguramente en los últimos 25 años el maestro don Luis ha sido el que más haya influido la historiografía de México. De una manera y otra todos somos sus discípulos”.


Referencias
  1. Luis González y González, Pueblo en vilo, México, fce, 1984, núm. 59, Colección Lecturas Mexicanas. ↩︎

  2. Ibid., p. 243. ↩︎

  3. Luis González y González, “El oficio de microhistoriador”, La Gaceta, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, núm. 65, 15 de octubre de 1994, p. 7. ↩︎

  4. Enrique Krauze, “Luis González. El magisterio como amistad”, Uno más Uno, México, 16 de diciembre de 1983, p. 16. ↩︎

  5. Luis González y González, “Del pueblo en vilo a la ciudad en flor”, Pueblo en vilo, la fuerza de la costumbre. Homenaje a Luis González y González, México, El Colegio de Jalisco, El Colegio de Michoacán, El Colegio de México, 1994, p. 13. ↩︎

  6. Luis González y González, op. cit., 1994, p. 14. ↩︎

  7. Xavier Quitarte, González y González, trascendencia de la historia, Público, Guadalajara, 6 de diciembre de 2001, p. 7. ↩︎