Biografías por órden alfabético

Hernández López, Hermilio


Nació en Autlán de la Grana, Jalisco, el 2 de febrero de 1931. Fueron sus padres los señores Eufrosino Hernández Campos –quien era el organista del templo parroquial de Autlán– y María de Jesús López Cueva.

En su pueblo natal cursó la instrucción primaria en el Centro Escolar Chapultepec. A muy temprana edad inició su formación musical, así recibió de su padre lecciones de solfeo y de piano, y a los doce años de edad ya interpretaba música sacra en las iglesias locales.

Se trasladó a Guadalajara para matricularse en la Escuela Diocesana de Música Sacra, donde estudió Canto Gregoriano con el presbítero José Santos Valadez, piano con el presbítero Manuel de Jesús Aréchiga y Composición con el profesor Domingo Lobato, y en 1953 recibió su título de Composición y obtuvo la licencia en Canto Gregoriano.

Por su sinfonía coral Cantata de Adviento, el gobierno del estado de Jalisco le adjudicó el Premio Jalisco en Artes de 1953, siendo esta la primera ocasión en que se otorgaba el premio por una obra musical.

El cardenal y arzobispo de Guadalajara José Garibi Rivera le otorgó una beca para realizar sus estudios de perfeccionamiento en el Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma, a donde partió para continuar su formación durante cinco años, de 1956 a 1961. En el aspecto de la ejecución de órgano recibió cátedra del eminente maestro Ferruccio Vignanelli, de monseñor –futuro cardenal– Domenico Bartolucci y del padre Baratta, y obtuvo los diplomas de magisterio en Composición, magisterio en Órgano y Esencia en Canto Gregoriano.

En la Academia Musicale Chigiana de Siena, Italia, continuó sus estudios de perfeccionamiento y fueron sus maestros Vito Farsi en Composición y Fernando Germani en órgano, ahí estrenó su Sonata número 1 para piano, y cuatro canciones para voz media y piano sobre textos poéticos de san Juan de la Cruz.

En 1960 llevó un curso de Improvisación al Órgano, bajo la dirección de maestro Edouard Sourberbielle en el Instituto Gregoriano de París. También recibió cátedra de Olivier Mesiaen, quien fuera uno de los organistas contemporáneos mas importantes, quien además fungía como organista de la Catedral de Notre Dame. Y durante su estancia en Europa dio varios conciertos en España y en Francia.

Al regresar a Guadalajara en 1961 se le nombró organista de la Catedral Metropolitana donde por 47 años ejecutó obras de música sacra en el monumental órgano catedralicio y alternó con los presbíteros Daniel Carrillo Hernández y Manuel de Jesús Aréchiga Fernández. Y también fue director del archivo musical de la Catedral.

En la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara, tras reconocérsele sus estudios en Europa, con los niveles de licenciatura y maestría, impartió las siguientes cátedras: Crítica, Análisis y Estética, del 22 de octubre de 1964 al 26 de de septiembre de 1966; piano, del 20 de enero de 1965 al 28 de septiembre de 1966; Análisis Auditivo Visual de los Diferentes Estilos, del 17 de septiembre de 1966 al 24 de febrero de 1970; órgano, a partir del 1° de marzo de 1972; piano, desde el 1° de mayo de 1972; Armonía Tradicional, del 10 de mayo de 1972 al 22 de enero de 1974; y Análisis Auditivo, nombrado con la categoría de titular el 16 de marzo de 1973.

Del 16 de mayo de 1973 al 1° de febrero de 1974 fue jefe del Departamento de las Cátedras Teóricas Musicales, y nuevamente ejerció este cargo del 1° de noviembre de 1981 al 16 de mayo de 1985 el 1° de octubre de 1968 fue nombrado profesor de tiempo completo; de 1974 a 1977 fue director de la Escuela de Música, y en los ciclos escolares 1974-1975 y 1976-1977 representó al rector de la Universidad en la Comisión de Admisión a la citada dependencia; en 1984 fue nombrado maestro investigador y en 1990 fue electo miembro del Consejo de Escuela; finalmente se jubiló.

En la Escuela Diocesana Superior de Música Sacra de Guadalajara fue profesor eminente de piano, armonía, órgano e improvisación al órgano.

El catálogo de sus obras –alrededor de doscientas– es el siguiente: Diez piezas para piano (1950); Tres canciones para voz media y piano (1951); Suite para violín y piano (1952); Ecce sacerdos magnus para coro mixto y órgano (1952); Seis bagatelas para piano (1953); Cantata de Adviento para soprano, coro y orquesta (1953); Cuarteto de cuerdas (1954); Sonata para violín y piano (1954); Misa a dos voces y órgano (1955); Sonatina para piano (1955); Trío para violín, cello y piano (1955); Cinco piezas para orquesta (1955); Cuatro piezas para órgano (1955); Cuatro piezas modales para órgano (1960); Cuatro canciones para voz media y piano sobre textos de san Juan de la Cruz (1960); Misa para coro mixto y órgano (1961); Dos movimientos para orquesta (1961); Dos invenciones para piano a cuatro manos (1962); Tema transfigurado para piano (1962); Sonata para cello y piano (1962); “Tres Caídas” para coro a capella (1962); “Siete Palabras” para coro a capella (1962); Ecce sacerdos magnus para coro a capella, dedicado al cardenal José Garibi Rivera (1963); Seis piezas para flauta y piano, 1963; Sonata para orquesta de cámara (1964); Quinteto de alientos (1965); Tres responsorios para voces blancas (1968); Seis invenciones para piano (1968); Poliedros para clarinetes, fagot y piano (1969); Sonatina número dos para piano (1970); Música para cuatro instrumentos flauta, violín, y piano (1971); Movimientos para dos pianos (1972); Dos piezas para corno y piano (1973); Cuatro piezas para cello y piano (1976); Fantasía para órgano (1978); Diez piezas para órgano (1978); Concierto para piano y orquesta (1981); Nocturno para fagot, clarinete y piano (1982); Misa en español (1983); Tres salmos de Navidad (1984); Tres salmos de Pascua (1984); Sonata para oboe y piano (1985); Suite moda para cuerdas (1985); Concierto para orquesta (1986); Misa en fa mayor (1986); Cantata sobre Isaías para tenor solo (1986); Himno para la fiesta de Navidad (1987); Salmo 63 a capella (1987); Salmo 150 a una voz con órgano (1987); Salmo 109 para solistas, coro y órgano (1987); Salmo 2 (1988); Salmo 18 (1988); Salmo 44 (1988); Salmo 147 (1988); Cántico de Zacarías Benedictus para coro y órgano (1988); Salmo 50 (1988); Cántico de Pascua (1988); Canción sobre un soneto de Juan José Arreola (1988); Tres salmos de Adviento (1989); Magnificat para coro mixto y órgano (1989); Trío número 2 para violín, cello y piano (1989); Tres piezas para oboe y piano (1989); Concierto para orquesta (1989); Calendas de 1990 para tenor y órgano; De profundis (1990); Himno a Jesús Sacramentado (1995); entre otras.

Tras considerar que la composición de la música sacra se había vulgarizado, expresó:

Todo el mundo componía, las monjitas, los padres, sin saber música, ya era un terreno que se podía comparar al del compositor de música popular, situación tal que hizo retirarme de esa práctica […] Después uno de los señores canónigos muy entusiasta de la música sacra me insistió mucho en que escribiera algo y a partir de ahí comencé a escribir obras con textos en español, diez salmos, algunos en forma como de cantata de aria, que de hecho se ejecutan cada año en Semana Santa, además de otros cantos de carácter más accesible que son de uso continuo en la Catedral.1

Estas últimas composiciones fueron: Misa Festiva, Señor ten piedad, Gloria, Santo, Cordero de Dios y Palabra del Señor, los cuales fueron grabados por la Escuela de Música Sacra de Guadalajara en 1994. Y su Himno a Jesús Sacramentado fue grabado para el Álbum conmemorativo del xlviii Congreso Eucarístico Internacional, de 2004.

Al igual que Johann Sebastian Bach, César Franck y Girolamo Frescobaldi se le puede considerar que pertenece a los organistas de iglesia que han legado a la humanidad una gran producción musical, siendo uno de los cincuenta organistas activos del país, aunque él “se define a sí mismo más compositor que organista, sin embargo, es innegable que en ambas disciplinas ha sido evidente su capacidad”.2

Como concertista dio incontables recitales de órgano, entre los cuales destacó su participación en el xxii Festival Internacional de Órgano con extensión en Guadalajara, celebrado en junio de 1988.

Varias de sus obras fueron interpretadas en festivales y cursos internacionales de música, entre ellos los de posgraduados de la Academia Musicale Chigiana de Siena, Italia y algunos de sus conciertos los interpretó el Cuarteto de Moscú.

El Departamento de Bellas Artes del gobierno del estado de Jalisco publicó algunas de sus partituras y la Universidad de Guadalajara editó Sonatina y 6 Bagatelas. En 1992 publicó el artículo “Compositores y componedores”.

En 1974 recibió la presea Hombre de Fuego del gobierno del estado de Jalisco; el 21 de febrero de 1989 fue homenajeado por el Departamento de Bellas Artes del gobierno del estado de Jalisco; el 12 de octubre de 1990 recibió la presea Clemente Aguirre por sus 25 años de magisterio universitario, el 5 de noviembre de 1993 se le impuso su nombre al auditorio de la Casa de la Cultura de Autlán de la Grana; el 14 de junio de 2000 recibió el homenaje de la Sociedad de Música Contemporánea de Guadalajara, por su labor en la música de concierto en Jalisco; del 23 al 26 de septiembre de 2004 se celebró la Semana de Hermilio Hernández, que organizó la Secretaría de Cultura del gobierno del estado de Jalisco; de mayo a junio de 2004 se realizó el Festival Internacional de Órgano de Guadalajara, durante el cual recibió un homenaje; en noviembre del citado 2004 la Escuela de Música Sacra de Guadalajara le dedicó un festival de órgano, y en noviembre de 2005 el músico Joel Juan Qui Vega realizó un homenaje en su honor con el disco que lleva por título De profundis.

Una calle de su ciudad natal lleva su nombre y se le dedicó un monumento en el Salón de los Autlenses Ilustres.

La modestia fue una de las características de su personalidad, tras informar que había realizado una extensa exégesis sobre “La Pasión según San Mateo” de Johann Sebastian Bach, se le cuestiónó al respecto y luego de pensar su respuesta, finalmente lo negó.

En plena actividad artística, falleció el 4 de abril de 2008. Al día siguiente su misa de exequias fue oficiada por el Cabildo de Canónigos en la Catedral Metropolitana.

Con motivo del tricentenario de la consagración de la Catedral de Guadalajara, en octubre de 2016 se le dedicó el lxxviii Curso de Información sobre Guadalajara, Tlaquepaque, Tonalá y Zapopan, durante el cual se analizó su obra organística.

Juicios y testimonios

José de Jesús Parada Tovar: “Es de esas vidas que se van muy en silencio, acordes con su discreta tonalidad, pero en medio de una sinfonía de gratitudes y con las manos llenas de obras; de obras sencillas o imponentes, que a todos ayudaron a elevar su espíritu. Era relativamente común verlo deambular por el centro de la ciudad. Paso lento; modestamente erguido, aparentemente huyendo del bullicio pero sin regatear el saludo, con sencilla cortesía, quedita y breve, a quien lo descubría antes de abordar su proletario camión urbano o dirigiéndose a la Catedral Metropolitana para sacarle muestre a uno de sus más preciados tesoros mobiliarios: el órgano tubular […]”.


Joel Juan Qui Vega: “Para mí y muchos eruditos, [es] un arquitecto de la música, el lenguaje dodecafónico que domina el maestro es verdaderamente considerable”.


Uno de sus discípulos: “El maestro Hermilio Hernández era el único capaz de interpretar toda la obra de Johann Sebastian Bach escrita para órgano… ¡Y podía hacerlo con o sin partitura de por medio!”.


Referencias
  1. Ileana Güeche, “Dejé de hacer música sacra, cuando empezó a hacer populachera, dice Hermilio Hernández”, Siglo 21, Guadalajara, 15 de noviembre de 1993, Sección Cultura y Espectáculos, p. 6. ↩︎

  2. Marco Antonio Nava Meléndez, “Hermilio Hernández fue homenajeado”, El Occidental, Guadalajara, 24 de febrero de 1989. ↩︎