Biografías por órden alfabético

López Mateos, Adolfo


Nació en Atizapán de Zaragoza, Estado de México, el 26 de mayo de 1910. Fueron sus padres el médico cirujano dentista Mariano Gerardo López Sánchez y la señora Elena Mateos Vega, autora del libro de poesía Corazón de cristal.

A los cinco años de edad falleció su padre y su madre le consiguió una beca para estudiar la primaria en el Colegio Francés; cursó su secundaria en Toluca, al mismo tiempo que trabajaba como auxiliar de bibliotecario. Estudió el bachillerato en el Instituto Científico y Literario –más tarde Universidad– del Estado de México, y para poder sostenerse impartió los cursos de Historia Universal y de Literatura Iberoamericana en la Escuela Nacional de Maestros, además fue secretario particular del gobernador del Estado de México, coronel Filiberto Gómez.

En la Escuela Nacional Preparatoria de la capital del país concluyó su bachillerato e ingresó a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Nacional. En el movimiento estudiantil de la autonomía universitaria y en la campaña presidencial vasconcelista fue un activo militante. Durante esta última destacó como un ardiente orador, y fue golpeado por Gonzalo N. Santos, lo cual fue evocado por José Vasconcelos con la siguiente expresión: “Desde entonces, 1929, recuerdo con precisión que no se ha borrado de mi mente, la cabeza vendada, la noble cabeza herida, de un joven que, en aquel momento simbolizaba la patria entera: era la cabeza de Adolfo López Mateos”.1

Luego del fraude electoral el vasconcelismo fue vencido, entonces el joven Adolfo partió al exilio a Guatemala, donde permaneció por breve tiempo. Al regresar a su país se estableció en Tapachula, Chiapas, ahí practicó el periodismo.

En 1930 decidió continuar su carrera de abogado en la Facultad de Jurisprudencia en la unam, y se tituló con la tesis “Delitos en contra de la economía nacional”. Por ese tiempo, junto con su compañero de estudios Roberto Atwood, fundó la Unión de Estudiantes Pro Obreros y Campesinos, y dio gratuitamente clases nocturnas a personas de escasos recursos.

En 1931 se relacionó con el exgobernador del Estado de México y presidente del pnr Carlos Riva Palacio, de quien fue secretario particular; más tarde fue nombrado secretario general del Comité del pnr, en el Distrito Federal, y en 1936 trabajó como coordinador de la Dirección de Educación Extraescolar y Estética de la Secretaría de Educación Pública.

De 1933 a 1943 fue interventor del Banco Nacional Obrero y de Fomento en los Talleres Gráficos de la Nación.

Tomó posesión como director del Instituto Científico y Literario del Estado de México el 3 de octubre de 1944, entonces

era común ver al joven director caminar por las calles de Toluca, rodeado de alumnos y maestros a quienes agasajaba espléndidamente en el “Café Madrid” y en “El Globo” quizás recordando su estrecha vida de estudiante... Las charlas, con ser amenas, no eran intrascendentes, se discutía sobre las últimas teorías filosóficas: Sartre, Vasconcelos, Bergson.2

Además participó en las gestiones para transformar el Instituto en la Universidad Autónoma del Estado de México.

En 1946, al ser designado Isidro Fabela representante de México ante la Corte Internacional de La Haya, en su calidad de senador suplente López Mateos lo sustituyó en la Cámara Alta hasta 1952. En su periodo senatorial fue enviado extraordinario a Costa Rica, miembro de la Comisión Mexicana a la Conferencia de Cancilleres de Washington, y fue jefe de la misión a la Asamblea del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas en Ginebra.

Enseguida fue jefe de la campaña presidencial del candidato del pri Adolfo Ruiz Cortines, quien al asumir la presidencia para el periodo 1952-1958 lo designó secretario del Trabajo y Previsión Social.

Fue postulado candidato a la presidencia de la república el 4 de noviembre de 1957, y el día 17 siguiente protestó ante la Asamblea del pri. Fue electo el primer domingo de julio de 1958, y tomó posesión como presidente de los Estados Unidos Mexicanos el 1° de diciembre inmediato.

Algunos de los acontecimientos sobresalientes de su gestión presidencial fueron: el 27 de septiembre de 1960 nacionalizó la industria eléctrica, promovió la declaración jurídica del dominio de la nación sobre la plataforma continental, los zócalos submarinos y el espacio aéreo; fundó la Comisión Nacional de Colonización, propuso los diputados de partido, inauguró el Museo Nacional de Antropología y se fundaron el Museo de Arte Moderno, el Museo de la Ciudad de México, el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán; instituyó el libro de texto gratuito, fundó el Instituto Nacional de Protección a la Infancia, y apoyó los desayunos escolares.

Los principales problemas que enfrentó en su mandato fueron: el Movimiento Ferrocarrilero de 1959, la muerte del líder agrario Rubén Jaramillo y la crisis cubana. De alguna forma Julio Scherer así explica las sombras de su régimen:

López Mateos hombre bueno y sensible, según decían sus amigos, bohemio, más interesado en los artistas que en el arte, tuvo como brazo derecho a Díaz Ordaz desde el inicio de su gobierno. Ya avanzado el sexenio padeció el presidente dolores súbitos que le partían la cabeza en dos y lo aislaban por horas en un cuarto oscuro de Palacio, según su secretario particular, Humberto Romero [...] 3

En política exterior recibió en nuestro país a más de veintitrés jefes de Estado y de Gobierno, entre los que destacaron: Charles de Gaulle de Francia, Jawaharlal Nehru de la India, John F. Kennedy de Estados Unidos y Josip Broz Tito de Yugoslavia; viajó a varios países del mundo, adhirió a México a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, en 1959 rompió relaciones diplomáticas con Guatemala al ser agredidas varias embarcaciones mexicanas por la fuerza aérea guatemalteca; logró la reincorporación de El Chamizal al territorio nacional, acerca de lo cual su colaborador Justo Sierra narra:

Sobre El Chamizal hubo varias pláticas entre los dos mandatarios, pero una tarde, en los Pinos, al presidente Kennedy le dio flojera escudriñar los veinte volúmenes que consignaban el litigio e ingenuamente, sin dolo alguno, se dirigió a Justo Sierra –que actuaba como traductor en la entrevista– para decirle: “Señor embajador, pregúntele usted al presidente López Mateos, cuánto vale en millones de dólares el caso de El Chamizal”. El Fantasma de Antonio López de Santa Anna rondó por allí. Pero no contaba con la respuesta inmediata, certera, concisa de López Mateos. Se le quedó viendo y me dijo: “Dile al señor presidente Kennedy que yo no soy agente de bienes raíces”.4

El 25 de septiembre de 1964 fue la ceremonia oficial de la entrega del territorio de El Chamizal.

Ante la presión del gobierno de Estados Unidos para que todos los países del continente americano rompieran relaciones diplomáticas con Cuba, él se opuso a tal medida.

El 4 de abril de 1962 el Consejo General Universitario de la Universidad de Guadalajara le otorgó el doctorado honoris causa. El 14 de mayo del referido año tuvo lugar la ceremonia de recepción del grado, y posteriormente inauguró los nuevos edificios de las Facultades de Derecho y de Medicina.

Una vez concluida su gestión presidencial, el 28 de junio de 1965 se le nombró presidente del Comité Organizador de la xix Olimpiada, la cual él había conseguido para nuestro país, el 18 de octubre de 1963. Sin embargo sus males físicos se agravaron y se vio obligado a renunciar.

Su obra literaria, además de sus artículos periodísticos, se centraron fundamentalmente en sus piezas oratorias que pronunció a lo largo de su trayectoria académica y política.

Falleció en la Ciudad de México el 22 de septiembre de 1969, y fue sepultado en medio del sentir general en el Panteón Jardín.

Juicios y testimonios

Francisco Martínez de la Vega: “No fue nunca hombre pegado al detalle. Señala rumbos, precisa las metas, da las normas generales del procedimiento, pero pienso que el pormenor no le atrae preferentemente. Desde muy joven fue piloto de su grupo... Es inevitablemente generoso. Ese sentimiento desborda, en ocasiones, sus propósitos. No es fácil encontrar un hombre tan preocupado por no herir, ofender, ni humillar a los demás. Aún para sostener un punto de vista diametralmente opuesto al de su interlocutor, busca frases y modos que no tienen en común con los que emplearía un profesional de la diplomacia, pero que resultan muchísimo más eficaces. Y lo sorprendente es que entre amabilidades y cortesías, no cede un ápice en la firmeza de sus argumentos [...]”.


Alfredo del Mazo: “La vida de López Mateos muestra a un hombre cuya curva vital es también la de México; del estallido de la revolución a la modernidad. En el tramo histórico que le tocó vivir, se afirma como una personalidad intensa y multiforme; tribuno elegante, servidor público ejemplar y estadista excepcional”.


Justo Sierra: “En su perfil humano destacó preponderantemente el rasgo de la amistad. Para él fue un culto y por eso la supo derramar en todos sus conciudadanos”.


Referencias
  1. Clemente Díaz de la Vega, Adolfo López Mateos. Vida y obra, México, Gobierno del Estado de México, Terra Nova, 1986, p. 54. ↩︎

  2. Ibid., p. 77. ↩︎

  3. Julio Scherer García, Los presidentes, México, Grijalbo, 1986, p. 39. ↩︎

  4. Justo Sierra, López Mateos, México, Litoarte, s. f., p. 116. ↩︎