Biografías por órden alfabético

Orendáin y Martínez Gallardo, Guadalupe


Nació el 28 de julio de 1958, en Guadalajara, Jalisco. Fueron sus padres los señores Cristina Martínez Gallardo y el ingeniero civil Francisco Javier Orendáin Gómez.

Cursó la primaria de 1964 a 1970 en el Colegio de las Damas del Sagrado Corazón, y de 1970 a 1973 la secundaria en el mismo Colegio; de 1973 a 1974 estudió inglés en Estados Unidos, y de 1974 a 1977 realizó el bachillerato en el Instituto de Ciencias de los jesuitas.

De 1977 a 1983 estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara, de 1981 a 1985 cursó la licenciatura de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras, de la misma Universidad, en 1985 estudió italiano en Florencia, y para al año siguiente ingresó a la Academia de San Marcos de la Universidad de Florencia, donde cursó dibujo al desnudo.

A su regreso a Guadalajara hizo los estudios de la maestría en Filosofía en la Universidad de Guadalajara, y se tituló con la tesis “Un estudio sobre el Timeo de Platón”.

En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara impartió las cátedras de Ontología, Estética y Filosofía de la Historia; y también dio clases en la Escuela de Arquitectura del iteso.

La primera parte de su obra en el arte de la pintura –iniciada en 1978– fue de temática regionalista y religiosa, especialmente de la iconografía mariana, tales como las advocaciones de Nuestra Señora de Zapopan, de la Inmaculada Concepción de María y de Nuestra Señora de Guadalupe, sobre lo cual expresa Emilia Orendáin: “Pinta los colores mexicanos, las frutas, los cántaros, vírgenes en papel de China. Luego a la par que aparecía su enfermedad, viene una etapa intermedia en que se centra en la temática de la crucifixión de Cristo, en sus llagas y sufrimientos […]”.1

Sobre la interrupción de su creatividad artística señaló la biografiada: “[…] Fue un silencio que hubo en mi vida y yo hablo con mis obras, no con las palabras”.2

La segunda parte de su obra, a partir de 1992, se vio marcada por sus sufrimientos físicos provocados por el cáncer, fue tal el dramatismo de sus pinturas que fue considerada “una de las mejores hiperrealistas” del mundo,3 e incluso hay quien vio en ella a una “Frida Khalo tapatía”, en el sentido de que “ambas se obsesionaron por un hombre; y de que el dolor físico las sublimó en sus creaciones artísticas, aunque por supuesto son de dos estilos muy diferentes”.4

Algunos de los títulos de sus obras son: Autorretrato con corazón, La camisa manca, Mis sobrinos, La nada –su cuadro preferido–, Seguro contra la violación o la sugerencia de un juez italiano, El efebo castrado, Condición femenina, y los últimos Mi última pasión5 y Me casaron como un pájaro, entre otros.

Sobre su obra en alguna entrevista expresó:

Sólo pinto para mí, mis cuadros no se venden, pertenecen a mi colección particular, en la primera época muchos se vendieron, en la actualidad conservo unos cincuenta, entre ellos tengo varios autorretratos, todo dependiendo de las distintas épocas de mi vida.6

A pesar de que despreciaba el ambiente esnob de los artistas, expuso sus obras en la Galería Jorge Martínez de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara, en la Galería del Mesón de San Miguel –antiguo claustro virreinal de las monjas carmelitas descalzas–, en Feminalia 2000, en el Instituto Ítalo-Latinoamericano de Roma en 2000, en la Galería del Tren Ligero en 2001, y en el Centro de Arte Moderno de Guadalajara en el x Salón de la Mujer en el Arte.

Su obra fue incluida en el libro Cuatro siglos de pintura jalisciense de Guillermo Ramírez Godoy y Arturo Camacho Becerra, y editado en 1996 por la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara.

Falleció en su ciudad natal el 21 de julio de 2001, y sus restos mortales reposan en la cripta del Templo de la Madre de Dios.

Juicios y testimonios

Jaime Aurelio Casillas: “La superación de lo puramente técnico por lo artístico denota que su obra no la cifró en trazo y las pinceladas, sino que trascendió la buena manufactura, para expresar sus concepciones de lo artístico; por ejemplo, los hombres de sus lienzos, son esculturas de la estatuaria clásica, sancionadas por el canon como bellas, de manera que el espectador reconoce al instante, pero sin que se dé cuenta, que no son exactamente como las que habitan en la memoria visual colectiva”.


Juan Carlos de Obeso Orendáin: “Con mi tía Lupita siempre había cocas, papitas y cigarros. Me hubiera gustado conocerla de más grande, la hubiera entendido y apreciado mejor”.


María Emilia Orendáin: “Lupita mi hermana fue muy rebelde ante el sistema, que ella sintió personalmente el racismo que se vivía en el Colegio –se prefería a las niñas blancas, frente a las morenas–, ahí empieza todo. Su material gráfico [inicial] son las figuras religiosas, en las misas en los templos del centro de la ciudad –como la Merced a la cual mi padre nos llevaba diario– se quedaba viendo las representaciones del purgatorio, el infierno, el pecado. Su ánimo se fue templando con una personalidad agresiva contra el sistema conservador. Va a contrariar a la sociedad, va contra la doble moral y reacciona con su arte. Sus cuadros son como un diario íntimo ¿por qué se van a dar a conocer a los demás sí son sólo de ella? Casi no va a tener amigas, como excluida se reúne con los excluidos de la sociedad. Fue una completa inadaptada, pero muy cariñosa con sus sobrinos. Era totalmente desapegada de los bienes materiales, nada consumista y muy generosa para con los demás, se deshacía fácilmente de sus cosas”.


Fabián Suárez: “Lupita escogió el Autorretrato con corazón para mí. El cuadro adquiere otro significado. Este es uno de sus cuadros más amorosos, aunque a la gente le impresiona mucho, dicen que es tétrico. Sí veo el dolor, pero también el amor”.


Referencias
  1. Juan Real, entrevista a la arquitecta María Emilia Orendáin, 19 de junio de 2007. ↩︎

  2. María de Jesús González Aguirre, “La crudeza del arte con Guadalupe Orendáin”, El Occidental, Guadalajara, 27 de julio de 2001, Sección Gente, p. 1. ↩︎

  3. En una carta enviada desde Roma, pero “No encontramos la carta porque ella rompía todo lo que hacía referencia a su carrera”. Víctor Ortiz Partida, “Guadalupe Orendáin. Me casaron como un pájaro”, Público, Guadalajara, 21 de julio de 2002, Suplemento Cultural, p. 4. ↩︎

  4. Juan Real, entrevista a la arquitecta María Emilia Orendáin. ↩︎

  5. Su hermana, la arquitecta María Emilia Orendáin, lo considera “Su mejor cuadro”, en entrevista con Juan Real, ya citada. ↩︎

  6. González Aguirre, op. cit. et loc. cit. ↩︎