Biografías por órden alfabético

Quesada Ibarra, Efrén


Nació en Encarnación de Díaz, Jalisco, el 9 de julio de 1908. Fueron sus padres los señores Domitila Ibarra Calvillo y José María Quesada Pérez.

La primaria la cursó en su pueblo natal, y luego se trasladó a Guadalajara e ingresó a la Escuela Preparatoria de Jalisco donde estudió la secundaria y el bachillerato, enseguida se matriculó en la Escuela Libre de Ingenieros de Guadalajara para realizar sus estudios profesionales.

Por estos años se ganaba la vida como supervisor de los establecimientos de una fábrica de mosaicos.

Fue militante muy activo en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (acjm), y al estallar el conflicto armado de la Cristiada, suspendió sus estudios profesionales para darse de alta en la Guardia Nacional.

El general Jesús Degollado Guízar lo incorporó a su estado mayor con el grado de capitán y en calidad de su secretario. A él y al doctor José Gutiérrez se les debe el aprovisionamiento de sesenta mil cartuchos que trajeron desde Estados Unidos: “Cuando el enemigo recogió algunos cartuchos quemados y vieron su procedencia, se hacían cruces y no atinaban por donde entraban esos elementos”.1

En los batallas de Manzanillo, Zihuatlán, Autlán, Tenamaxtlán, San Clemente, Talpita, Juanacatlán, Cocula, entre otros poblados de los estados de Jalisco y Colima, participó muy activamente.

Por casualidad el Ejército Federal encontró el campamento cristero de La Candelaria del general Degollado Guízar, el cual fue sitiado y entonces el capitán Quesada rompió el cerco e inició con su jefe y compañeros de armas una muy difícil y penosa huida.

En 1928, tras un combate, se dio la noticia falsa de que había fallecido, lo cual causó gran dolor entre sus familiares, quienes al enterarse de que aún seguía vivo le reprocharon que no los tuviera enterados de su paradero, entonces el 14 de noviembre del citado 1928 escribió a su señora madre esta carta en la cual expresó sus motivaciones para levantarse en armas:

[…] En donde quiera se me recibe con evidentes muestras de aprecio, nada más en mi casa me consideran verdugo. Naturalmente que para aquellos que permanecen en impaciente conflicto de las conciencias y que llevan en la cara la mascarilla del miedo, mi conducta es un latigazo que quieren devolver con la cobardía de un fariseo, invocando deberes que no por ser justos dejan de ser supeditados a otro más grande.

El corazón siempre ha estado con ustedes y estará, pero mi cuerpo no puede ir, dependen de mí las vidas de muchos libertadores y tal vez el anhelo de la victoria.

No interprete por Dios, mal esta carta que al redactarla me ha arrancado pedazos de mi alma, acógela como el lamento de tu hijo. Efrén.2

Luego de firmarse los Arreglos Iglesia-Estado el 21 de junio de 1929, representó al general Degollado Guízar en el licenciamiento de las tropas cristeras de la División del Sur de Jalisco.

Una vez reincorporado a la vida civil, decidió reanudar sus estudios profesionales en la ahora Facultad de Ingeniería de la Universidad de Guadalajara, donde con la tesis “Proyecto y construcción de un edificio comercial”, el 22 de julio de 1943 recibió su título de ingeniero civil.

Por algún tiempo laboró en Ferrocarriles Nacionales en Mérida, Yucatán, y ejerció libremente su profesión de ingeniero.

Los títulos de sus escritos son: “Anacleto González Flores, verdadero maestro” y sus “Memorias”, publicadas por entregas en la revista David –órgano de los veteranos de la Guardia Nacional Cristera–, tomos iv y v de 1959-1960, y de 1960-1961, respectivamente.

En mayo de 1990 por la mediación del obispo de Tuxtla de Gutiérrez, Chiapas, Felipe Aguirre Franco, recibió el reconocimiento del papa Juan Pablo II.

En Atizapán de Morelos, Estado de México, falleció el 14 de diciembre de 1990.

El Museo Cristero de su pueblo natal fundado por su sobrino Alfredo Hernández Quesada llevó su nombre.

Juicios y testimonios

Felipe Aguirre Franco: “Teniendo en nuestras manos el reciente homenaje cristero firmado por el papa Juan Pablo II, no solamente podemos cantar con usted el Nunc dimittis, sino también el aleluya de la resurrección. Don Efrén Quesada, soldado de Cristo: presente”.


Jesús Degollado Guízar: “El señor ingeniero don Efrén Quesada, joven acejotaemero, valiente e inteligente […]”.


Revista David: “Inteligente y audaz como pocos […] Jalisco, granero inagotable de héroes, anota en tu historia el nombre de Efrén Quesada, su nombre te honrará por ser sinónimo de hombría e inteligencia”.


Referencias
  1. Jesús Degollado Guízar Memorias de Jesús Degollado Guízar. Último general en jefe del Ejército Cristero, México, Ed. Jus, 1957, p. 109. ↩︎

  2. Museo Cristero, Capitán Efrén Quesada, Encarnación de Díaz, Jalisco, 9 de marzo de 2013. ↩︎